16 Abril.
Al salir de trabajar acepté la invitación de mi
supervisor a una noche de copas y mujeres, asistimos a un lugar en el que la
pasión, el azar y la pérdida de conciencia fueron los protagonistas. Recuperé
la fuerza que sentí perder hace años, decidí darme un respiro y alimentar ese
espíritu que en medio de la soledad y el resentimiento abandoné. Al entrar al
lugar fue difícil evadir la cantidad de recuerdos que vinieron a mi mente, la
primera imagen que tengo de mi madre, su expresión de vergüenza y desilusión
cuando se vio descubierta en su ocupación, porque no creo que esa labor merezca
ser llamada profesión y ni hablar de los sentimientos encontrados, de lo
irónico de la visita…La noche fue espectacular, tanto que deseo agradecerle a
mi supervisor por su insistencia, logré por fin, después de tanto tiempo
acostarme con una prostituta sin ver en su rostro el rostro de mi madre, sin
sentir aversión por mi deseo, por imaginarme como uno de los tantos hombres que
mientras se acostaba con mi ella financiaba mi futuro. Llegué a mi casa esta
madrugada con heridas de una riña cuyos motivos no recuerdo tan bien como su
final, tengo resaca, me siento dolido y enfermo. Hoy, hoy no soporto estar
despierto.
18 Abril.
Es jueves, cuatro de la mañana. La casi imperceptible
culpabilidad que me invadió la semana pasada por estar con esa mujer ha
desaparecido por completo. Acabo de llegar, volví a visitarla. Tal vez es
sínico que aquello que me hizo odiar a mi madre, sea lo mismo que me ha
mantenido despierto las últimas noches a la espera de una próxima oportunidad.
Es increíble lo fácil que fue olvidar a mi madre y lo difícil que será de ahora
en adelante volverla a recordar con rencor o tristeza, probablemente a partir
de esta sensacional visita voluntaria, en el amplio sentido de la expresión,
esta carga se convierta en hábito.
23 Mayo.
No es sorpresa, volví a verla. No por tercera vez, no en
el mismo lugar, no sin ropa. Hace dos días me atreví a invitarla a salir, me
preparé para todo tipo de respuesta, una agresiva por haberla ofendido con una
propuesta tan desligada a su trabajo, a una burla por llegar si quiera a
imaginarme que podía ser posible, a que aceptara pero aumentando su
remuneración económica al doble… A todo, menos a que aceptara sin pedirme
dinero a cambio.
En un restaurante de Galerías dimos lugar a una velada no del todo agradable, mantener una conversación con una mujer que por razones de seguridad debe conservar su vida íntima –por qué la tiene- lejos del conocimiento de sus clientes, no es sencillo; Así como un empresario no va contando sus triunfos y derrotas, sus proyectos y visión de mundo, ella tampoco. En contradicción con su oficio es una mujer reservada, tosca, dice que se expresa mejor con su cuerpo que con palabras, yo no lo creo ¿Cómo podría alguien expresar sensaciones corporalmente cuando éste es únicamente una herramienta para dar placer? ¿Acaso lo relacionado con huellas detrás de vivencias no es considerado todo, excepto una rutina?¿Una mujer después de quedar reducida a un órgano durante tanto tiempo, después de pasar por innumerable cantidad de manos, aún sentirá deseo de expresarse? No me atreví a refutárselo, no sé si deseará expresarse pero es evidente que lo necesita. En fin, la incomodidad fue percibida por ambos, sin embargo y aunque ninguno de los dos era culpable, al finalizar la velada se disculpó, fue una disculpa atravesada astutamente con agradecimiento no sólo por la invitación, sino por la oportunidad y sobre todo por la comprensión. Entiendo sus palabras, aunque las evita las conoce y les da el mejor de los usos, fueron pocas pero exactas para aclararme inconscientemente lo que me motivó a salir, después de muchos rodeos me pareció prudente concluir que yo sería para ella el cliente que mi madre jamás tuvo, la haría olvidarse al menos por unas horas de la responsabilidad de su trabajo y la disponibilidad de su cuerpo, sin duda lo logré, pude notarlo en su expresión de despedida, pero será mejor la próxima
En un restaurante de Galerías dimos lugar a una velada no del todo agradable, mantener una conversación con una mujer que por razones de seguridad debe conservar su vida íntima –por qué la tiene- lejos del conocimiento de sus clientes, no es sencillo; Así como un empresario no va contando sus triunfos y derrotas, sus proyectos y visión de mundo, ella tampoco. En contradicción con su oficio es una mujer reservada, tosca, dice que se expresa mejor con su cuerpo que con palabras, yo no lo creo ¿Cómo podría alguien expresar sensaciones corporalmente cuando éste es únicamente una herramienta para dar placer? ¿Acaso lo relacionado con huellas detrás de vivencias no es considerado todo, excepto una rutina?¿Una mujer después de quedar reducida a un órgano durante tanto tiempo, después de pasar por innumerable cantidad de manos, aún sentirá deseo de expresarse? No me atreví a refutárselo, no sé si deseará expresarse pero es evidente que lo necesita. En fin, la incomodidad fue percibida por ambos, sin embargo y aunque ninguno de los dos era culpable, al finalizar la velada se disculpó, fue una disculpa atravesada astutamente con agradecimiento no sólo por la invitación, sino por la oportunidad y sobre todo por la comprensión. Entiendo sus palabras, aunque las evita las conoce y les da el mejor de los usos, fueron pocas pero exactas para aclararme inconscientemente lo que me motivó a salir, después de muchos rodeos me pareció prudente concluir que yo sería para ella el cliente que mi madre jamás tuvo, la haría olvidarse al menos por unas horas de la responsabilidad de su trabajo y la disponibilidad de su cuerpo, sin duda lo logré, pude notarlo en su expresión de despedida, pero será mejor la próxima
18 Junio.
Día de buenas noticias. Mi jefe me ha reprogramado el
viaje que hace tiempo se canceló por motivos de salud, iré a España tres meses
principalmente a acumular mercancía para enviarlos justo en el momento de
reducción arancelaria. La confianza de mi jefe está plenamente depositada en
mi, probablemente de los negocios que cierre en dicho país depende mi ascenso.
No tengo responsabilidades excepto yo mismo, hay viaje, aumento de salario temporal, posible cambio de condiciones laborales, cualquiera preguntaría que más pido, a que se debe mi frecuente preocupación, mi inestabilidad, mi desgano. ¿Qué necesito? A ella, al menos hasta el viaje. Hace semanas no la veo, la última vez, después de muchas citas la invité a mi apartamento, su actitud mejoró notablemente, se mostraba segura de sí misma, su mirada reflejaba amor, podría decir que hasta respeto, a ese tiempo ya se daba la oportunidad de reír, de hablar, de contar detalles supuestamente prohibidos… Hasta que nombró el compromiso no había mencionado mis verdaderas intenciones, hacerla sentir bien no por afecto sino en honor a mi madre. Al confesarlo su reacción fue inesperada, sentía dolor aunque no quisiera aceptarlo pero a pesar de eso permaneció sentada, con unas copas más comenzó a desvestirse, fuimos a la habitación… nunca la había deseado tanto, no fui su cliente, había realmente intimidad, complicidad, pasión. No era la de la primera vez. Muy temprano a la mañana siguiente me despertó, se estaba poniendo la ropa, con un tono alegre y expresión sarcástica dijo que sería la última vez, que no la buscara. Fue la mejor de las noches pero le obedecí. A partir esas palabras la extraño, la espero a mi lado, entre mis sábanas, sobre mi cuerpo. Es momento de ir al lugar donde todo comenzó.
No tengo responsabilidades excepto yo mismo, hay viaje, aumento de salario temporal, posible cambio de condiciones laborales, cualquiera preguntaría que más pido, a que se debe mi frecuente preocupación, mi inestabilidad, mi desgano. ¿Qué necesito? A ella, al menos hasta el viaje. Hace semanas no la veo, la última vez, después de muchas citas la invité a mi apartamento, su actitud mejoró notablemente, se mostraba segura de sí misma, su mirada reflejaba amor, podría decir que hasta respeto, a ese tiempo ya se daba la oportunidad de reír, de hablar, de contar detalles supuestamente prohibidos… Hasta que nombró el compromiso no había mencionado mis verdaderas intenciones, hacerla sentir bien no por afecto sino en honor a mi madre. Al confesarlo su reacción fue inesperada, sentía dolor aunque no quisiera aceptarlo pero a pesar de eso permaneció sentada, con unas copas más comenzó a desvestirse, fuimos a la habitación… nunca la había deseado tanto, no fui su cliente, había realmente intimidad, complicidad, pasión. No era la de la primera vez. Muy temprano a la mañana siguiente me despertó, se estaba poniendo la ropa, con un tono alegre y expresión sarcástica dijo que sería la última vez, que no la buscara. Fue la mejor de las noches pero le obedecí. A partir esas palabras la extraño, la espero a mi lado, entre mis sábanas, sobre mi cuerpo. Es momento de ir al lugar donde todo comenzó.
7 de diciembre del
2000
Hoy día de las velitas estuve un rato donde las
chicas, las niñas, las concubinas, o vulgarmente como se le conoce, las putas,
Me causó curiosidad que mi enamorada, la mujer de
siempre, la mujer que con cada baile erótico genera muchas sensaciones en mi
cuerpo hoy estaba llorando, a pesar de su duro trabajo siempre se le ve con una
sonrisa de esperanza, son una mirada soñadora, hoy, hoy no hoy sus ojos estaban llorosos apenas si se le
veía que había llorado mucho hace poco tiempo, apenas me di cuenta de esta
situación me puse muy mal y muy pensativo ya que este tipo de sucesos en este
tipo de mujeres no pueden ser cosas buenas, y en unas mujeres robles “echadas
para adelante” es inusual ver una lagrima por sus hermosos ojos, en un día de
trabajo como cualquier otro.
Recordé entonces a mi madre, así es, no me apena decir
que mi madre es una prostituta, una mujer que a cambio de servicios sexuales
recibe dinero, por lo tanto esto me convierte en un hijo de perra, no entraré
en debates morales acerca de la prostitución, quien soy para decir si está mal
o bien, mi madre fue una luchadora, una guerrera, que eligió esa vida dura por
malas decisiones durante su juventud, y hoy en día yo teniendo 23 años, yo
Toberin Disco Patan admito que frecuento lugares de este tipo, por dos
sencillos hechos, el primero es que ir a
esos sitios y ver esas mujeres en la forma en que “actúan” al momento de hacer
el amor, me recuerda a mi madre y lo echada para adelante que era, me recuerda
que tan fuerte puede llegar a ser una mujer, que como ser vivo en lo más
maravilloso, y en segundo por la gran
soledad que siento, debido a mi físico y mis defectos faciales no soy una
persona que uno pudiese llamar “bella”, por lo tanto estoy acostumbrado al
rechazo femenino, solo he tenido una novia en mi vida y esta mujer que se ganó
mi corazón me engaño con un ser de su mismo sexo, así es, la hijueputa salió
lesbiana, en fin, frecuento estos
lugares por esto y por muchas otras razones personales que no quiero que
cuestionen personas con la doble moral.
Esta noche es especial, es día de las velitas en la
capital de la república, en pleno diciembre la gente se divierte y por todos
lados se siente ese calor familiar, esa alegría decembrina, la cual yo no he
experimentado por esta gran soledad, pero no soy el único con problemas tal
parece que mi eterna enamorada llamada yazuri llora por causa de un hombre, un
hombre al cual ella le dio la confianza y sus ganas de salir adelante y este le
pago solo con golpes e insultos. De esto me he enterado por boca una gran amiga de yazuri que es una total
diosa en la cama y en la práctica del kamasutra para ser más detallistas.
Me he sentido
muy mal toda la noche, como dije anteriormente hoy es noche de velitas, hoy es
diferente y hasta el mejor baile sensual de la mujer más hermosa de este
prostíbulo pierde gracia cuando mi eterna enamorada está llorando en el sitio
donde las niñas se maquillan, he tenido muchas ganas de hablarle a Yazuri, de
ayudarla a sentirse mejor, pero una parte de mi me dice que no lo haga debido a
ese temor tan fuerte que le tengo al rechazo, en mi interior se que si no tengo
dinero, billete, si no tengo el capital en efectivo mi enamorada no me prestara
atención y me rechazará, sé que tengo la confianza propia baja, la autoestima
baja, pero que más se puede esperar de una persona literalmente horrible que es
rechazada con frecuencia, son cerca de
las 11:30 pm el prostíbulo esta casi
vacío, hay poca oferta por ahí y a pesar de ver tantas niñas lindas por todos
lados, en mi mente solo está mi eterna enamorada, que ya ha dejado de llorar y
esta lista para subirse a la pasarela a cumplir con su labor, el show de media
noche.
Minuto tras minuto pienso en la desdicha de la vida y
lo dura que puede ser con ciertas personas, personas como mi madre que lucho
toda su vida pero terminó vendiendo su cuerpo para sostener un niño como yo,
horrible, lleno de defectos, un engendro entero, personas como Yazuri que
siendo una mujer hermosa de gran corazón tiene que aguantarse las ofensas de un
patán que lo único que hace es rascarse las bolas e insultarla, personas como
yo que a pesar de tener demasiados defectos, seguimos teniendo un pensamiento
elevado, poético y maravilloso y a pesar de las piedras y piedras que pone la
vida a lo largo del camino siempre busco salir adelante, nunca me faltará para
el pan de cada día, y si así es lo acepto cada que tenga el dinero vendré a
donde las mal llamadas putas porque me genera un ambiente familiar y me inspira
esa confianza que quizá nunca tuve de niño en ningún otro lugar, en cuanto a
Yazuri se que en el momento que ella vea que mi corazón vale más que mil
millones de dólares y quiera salir adelante con migo, yo estaré esperándola con
los brazos abiertos y preparado para formar una vida entera junto a ella.
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